¿No os ha pasado alguna vez que habéis hecho berenjenas rebozadas y os han salido aceitosas? Bueno, os digo un truquito para que esto no vuelva a pasar!
La berenjena contiene mucha agua y esto hace que al freirlas se empapen de aceite y resulta muy desagradable a la hora de comerlas.
Pues tan fácil como, una vez cortadas, ponerlas en un escurridor con sal, durante media hora. Después las colocamos en papel de cocina y otro encima y aplastamos hasta que queden bien secas.
Rebozar y freír! Ya no hace falta echarles más sal.
Listas, riquísimas y crujientes y sin nada de aceite!
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